Bruno Garca [Brunetto]

"Quiero pensar que al final lucharemos por nuevos parámetros (igual más justos), nos haremos más fuertes y espero que más sensibles a respetar al prójimo y nuestro propio trabajo"

Bruno Garca es uno de los activistas musicales más relevantes del panorama nacional de las últimas décadas, además de un sobreviviente del periodismo tradicional y un entusiasta de las nuevas corrientes. Nadie como él ha diseccionado la música electrónica con tanto rigor y pasión como ha hecho él, hasta el punto de profesionalizarlo, de convertirlo en un trabajo serio, en un panorama tan voluble e inestable como es el de la industria musical nacional. Por ello, y porque lo admiramos como a un verdadero sensei, hemos decidido charlar con él para lanzarle alguna pregunta en torno a su visión de la industria y cómo el C19 ha afectado a su trabajo.


Hola Bruno, ¿cómo estás? ¿Cómo estás viviendo la situación de C19?


Es curioso, porque en Sevilla viví mucho tiempo en un portal que era el 19-C ¡de locos, vivimos en un bucle! Ahora sí. Pues aplicado. Con suma responsabilidad, como creo que está la inmensa mayoría de personas con dos dedos de frente y que no quieren por nada del mundo que esto se haga eterno. Aunque vivo en un pisito que nada tiene que ver con el casoplón que muestran por ahí los futbolistas, tengo dos balcones, un estudio de trabajo muy apañao, internet marchando correctamente, sorprendiéndome a mí mismo con la manera de racionar la comida (sobre todo los plátanos, las nueces y el chocolate)… para colmo no estoy solo, junto a mi tengo a la persona que más quiero en esta vida, y en la que tuve antes cuando era vikingo jajaja Si ella es normalmente mi termostato, logra equilibrarme siempre que lo necesito, ahora aún más. De lo que más me quejo últimamente es de no tener perro en Barcelona. El caso es que me encanta, en Sevilla sí que está Lolo –¡el muy mamón tiene incluso jardín!- pero soy de los que prefieren no tener perrete en un petit appartement.


¿Está afectando mucho a tu trabajo?


Al trabajo afectará sin duda según lo que se demore todo. El mes de marzo lo hemos podido solventar con relativa ‘normalidad’. Ahí vamos mordisco a mordisco con abril. No ha mermado la cosa en cantidad de trabajo, de momento, más bien ha mutado en algunos aspectos… La antena de la cabeza la tengo apuntando lo justo hacia los ‘coronacontecimientos’, no me empapo de todas las noticias, selecciono a quienes escuchar y en qué canales hacerlo… lo justo en ese sentido. Soy mucho de radio por eso. En materia concreta, acabo de arrancar con lo que será el nuevo LP “Access Denied” de Asian Dub Foundation. Hemos llegado al momento culmen del nuevo disco “Infamous” de Fernando Lagreca, y ahora estoy también arrancando con los chicos de Depaart quienen se renuevan con un primer lanzamiento de la mano del mexicano Bufi. A partir de mayo, ya se verá si el sombrajo se mantiene en pie. Aunque ya tengo cerradas campañas para BeatLove o The Architect. Es vital que no todo sean sombras y se vislumbre luz en el horizonte también a modo de sesiones, conciertos, etc. Las que se viven en carne y hueso, ya me entendéis. Repito, es vital para mí, vosotros y todos los proyectos de índole cultural. En la agencia donde también trabajo (además de Freelastica PR) desde hace diez años, Miracle Mgmt, se nos han parado todos los bolos. Esto a nivel internacional. Ahí tenemos a cerca de cuarenta artistas locos por pisar una cabina. Cuarenta que están ahora en cuarentena. Mierda. A ver, yo siempre soy de los que algo tiene que hacer. Peco de hiperactivo y soy de los pocos que conozco dividen una jornada de curro en tres tramos: mañana, tarde y madrugá… ¡casi ná! Y si no es metido de lleno en una campaña de prensa porque se ha pausado, será escribiendo o haciendo cualquier otra cosa relacionada con la música y mi trabajo (organizando contactos, revisando biografías o reportes en Excel, actualizando cosas en las webs que manejo, etc.)



¿Qué implicaciones políticas, económicas y sociales crees que podría tener esta situación en la industria de la música?


De lo que menos me gusta hablar en este mundo es de política. Los números, desde el colegio, siempre me causaron alergias. Si son rojos ya ni te cuento. Pero si nos ponemos serios y hablamos de consecuencias reales para la sociedad, y en concreto para el sector musical, pues lo primero que diré es que (al menos durante un buen tiempo) pocas cosas volverán a ser lo que eran. Eso viene a ser malo –aka calvario aka sacrificios extra aka muchos compañeros acabarán cayendo- pero porque no, también metamorfosear en cosas buenas. Más atención al valor local, cachés menos desproporcionados, etc. Quiero pensar que al final lucharemos por nuevos parámetros (igual más justos), nos haremos más fuertes y espero que más sensibles a respetar al prójimo y nuestro propio trabajo. En cuanto a medidas no veo otra que nos reduzcan movidas como el IVA, y otras tantas tasas abusivas. Que nos apoyen y ayuden de verdad desde los altos cargos. Pinta que no tendremos eventos durante una temporada –al menos hasta que surta una vacuna efectiva- así que necesitaremos verdades donde agarrarnos. Del humo no vive nadie.


¿Nos encontramos ante el principio del fin del culto masivo al 'top' DJ internacional?


Sinceramente, no lo sé. Le presté mi bola de cristal a Rappel y desde entonces no me la ha devuelto. Reconozco me encantaría que ese culto masivo se bajase del pedestal y se nivelase más con el enorme talento local. Lo sé, me repito. Yo crecí en una escena de club, breaks, hip hop, rave-trance, jungle y música electrónica donde la gente acudía en masa a escuchar y bailar los DJs y artistas “de la casa”. Es cierto que luego con la entrada de los macro-festivales y raves potentorras más bien legales los line-ups comenzaron a ser encabezados por bandas como The Prodigy, The Chemical Brothers, 2manydjs, The Freestylers, Orbital, Underworld, etc. Pero nosotros, los héroes locales siempre teníamos muy buena presencia, para nada solo a modo decorativo o relleno como suelen decir por ahí. Definitivamente, si el fin de la puñetera pandemia corta la flipada de las masas por los mismos DJs internacionales que se repiten más que una lata boquerones en vinagre, mientras siguen cegatos del resto… pues bienvenido será.



¿Volverá a ser la escena local la verdadera protagonista de cada ciudad, como pasaba antes? ¿Valoraremos la importancia de un dj local y su labor por mantener un club? ¿Cambiará el modelo actual de negocio tal y como lo conocemos?


Como en una revista hebrea. Comienzo por el final ☺ Yo intuyo que así ocurrirá. Al menos los primeros meses, quién sabe si años. Claro, otro factor que no podemos obviar es que ‘los de fuera’ reflexionen un poco y opten por bajarse los cachés (muchísimas veces tan inflados). Es impepinable para mí: la escena local es la auténtica esencia de la vida cultural nocturna (o diurna, porque no) de cada ciudad. Me acuerdo de vuestra Ruta del Bacalao, la movida madrileña, etc. Ahora que dices lo de ‘su labor de mantener un club’, yo siempre he sido un defensor a ultranza del DJ residente. Es quien marca el verdadero espíritu, la esencia y personalidad de cada local. No hay nada más bonito pero laborioso que dar de comer a una pista durante horas, desde que está vacía y huele a ese perfume sintético de caramelo, hasta que luego se va animando hasta llenarse. Muchos de mis mejores recuerdos los guardo precisamente de cuando ejercía de residente en clubes como Bauhaus, Kubik, Funclub, Jacksons, J3, Elefunk o Elite.


Cuéntanos un poco sobre tu trabajo principal. ¿Crees que es un trabajo que poco a poco va entendiéndose más en España? ¿Cuán necesaria es su función?


Yo defino mi trabajo como el de un todoterreno de la industria musical que se encarga de transportar y comunicar del modo más fresco posible proyectos que considero interesantes y con potencial suficiente a los compañeros de los distintos medios (editores, redactores, freelancers, programadores de radio, responsables de plataformas de streaming, etc). A ser posible de una manera cercana. No a todos les interesa lo mismo, y las formas están bien cuidarlas muchísimo según el caso. Esto es lo que hago básicamente desde Freelastica PR, mi propia agencia desde 2012. Luego hago un trabajo similar, aunque más genérico y ampliado –además de prensa y comunicación manejo redes y los contenidos de la web- en la agencia Miracle Mgmt. Allí llevo desde 2010 y son bastante los artistas que componen su roster. Ahora mismo estamos muy centrados en el ‘techno’ (Thomas Schumacher, Noir, Victor Ruiz, Ramiro Lopez, Coyu, Juliet Fox, etc.), mientras que en Freelastica decidí desde el primer momento ser más ecléctico (eso sí, solo movidas que me convenzan desde el minuto uno, sino me resulta imposible cogerlas ¡debo creer en ellas!). Finalmente también trabajo de redactor freelance actualmente para DJ MAG ES, OCI-MAG, Clubbingspain y SMD MAG. En mi caso, ya se huele que no paro quieto. La función de un buen responsable de prensa es imprescindible para llegar, de una manera profesional y certera, a todos esos canales donde tienes que llamar. Tampoco somos dioses o magos con una varita mágica infalible que todo lo que toca lo convierte en oro aka éxito o bombazo. Ni jamás nos haremos ricos. O eso creo. Pero ya te digo yo que nos partimos el pecho trabajando. Al menos la mayoría que yo conozco. Obviamente en este mundillo también crecen las ranas y se convierten en sapos ☺



Volvamos atrás de todo, ¿qué te impulsó a adentrarte en este mundo? ¿Cuáles fueron tus influencias?


Gran pregunta. Espero estar a la altura sin soltaros aquí medio Quijote. Pocos saben que lo que más me impulsó a adentrarme en el mundo de los medios y la música fue vencer mi timidez. Sí, yo era una especie de Orzowei pálido y bastante introvertido. Desde bien peque la música me hizo cosquillas en todos los sentidos, y algo tan bonito como la radio fue la gran ventana que se me abrió para, sin que me viesen este careto, poder compartir una pasión a través de las ondas. Mis primeras pesetas siempre se fueron a discos. Yo era mucho también de comprar revistas de música en el VIP ¿sigue existiendo eso?, muchas de importación como NME, Mixmag, Muzik… De aquí corría al quiosco a por las TRAX (luego BEAT), también me pillaba todas que llegaban al estante de revistas ‘free’ como Mondosonoro, Go-Mag u otra mítica como Self. Aún guardo la inmensa mayoría en mi sótano de Sevilla. Muy fetichista en ese sentido. Leerlas a la vez que liberaba de su plástico y me pinchaba vinilos recién comprados era un puro goce. En cuanto a periodistas musicales siempre he tenido mucha debilidad por gente de aquí como Javier Blánquez aka Dios, Llorenç Roviras, Tomás Fdo. Flores, Vidal Romero, David Saavedra, Fernando Fuentes…



¿Qué te llevó a pinchar de cara a un público? ¿Y a producir?


A raíz de hacer radio, y concretamente un programa que dirigía llamado “Hablando de ritmo” donde durante tres horas intercalaba diferentes géneros, pero donde sobretodo abundaba la electrónica y la música negra. Presentaba discos después de mezclarlos un poquito. Eso por un lado. Por el otro mi pasión por putear las canciones originales añadiendo beats nuevos y sumándole samplers. La cabina y los platos fueron como un lienzo donde crear con infinitas posibilidades. Tampoco me cortaba y pillaba el micro para soltar algún ‘rap’ o ráfagas de ‘ragga’. Mi década dorada pinchando a lo bestia fue los 90. Ahí crecí como DJ pinchando en clubes pequeños pero con personalidad, luego en macro-eventos (festivales de música e incluso mogollón de eventos de deportes extremos con Nokia, Red Bull, Mak-in-line, etc.)… A final de esa década formé parte de la banda Bockors donde me encargaba de rapear y crear beats. Publicamos un álbum (“Free Rebel Sound”) y actuamos en infinidad de festivales teloneando a grandes artistas, algunos ya mencionados hace un momento, así como Junkie XL, Lunatic Calm, etc. Fue una experiencia y unos años tan intensos como brutales. Una vez que sobreviví a todo eso, y que la banda se disolvió (una putada, porque teníamos otro álbum en el horno: “Apoyo Nocturno”) decidí comprar a mi colega Deejaykul un Roland SP-808 y acondicionar mejor mi sótano como estudio. Esa máquina y ese agujero bajo tierra eran perfectos para meterme a investigar (sobre todo como beatmaker y charcutero) emulando a gente que siempre he admirado como DJ Shadow, Bomb the Bass, Coldcut, London Funk All Stars, Amon Tobin o Kid Koala. Luego las cosquillas vinieron en forma de Massive Attack, Boards of Canada, Red Snapper, Fila Brazillia, Leftfield, UNKLE, etc. De verdad, ¡he devorado siempre tanta música! Inmerso en pleno interés y apogeo por el downtempo y el trip hop publiqué por fin en 2005 mi primer LP en solitario: “Déjalo Así Bru”. Le siguieron “Homeself”, “B+” y “Sheroine” (este ya en 2014). Por supuesto un buen puñado de remezclas, EPs como “Formas” e incluso música original para documentales, piezas interactivas en museos, libros también interactivos, moda, danza contemporánea o anuncios. Y aquí paro porque os pondré la cabeza como un bombo. Eso sí, muy contento esto de lo último que saqué en Sincopat, “Humanity”, ojalá vuelva a publicar con ellos, ¡esa familia capitaneada por AFFKT es lo más!


Háblanos de tus primeras producciones ¿Qué te inspiró a llevarlas a cabo? ¿Qué querías transmitir?


Algo tan sencillo como buenas bases rotas, chalaura pura y originalidad. Creaba a la vez que experimentaba. Era un gustazo poder soltar creaciones propias en mis propias sesiones. Aunque fuesen básicas y servían para sostener otros discos. Es cierto que a la hora de componer mi primer álbum, aun siendo ecléctico, quise expresar indiscutiblemente mi pasión por esa mezcla tan explosiva a la vez que coherente que formaban el downbeat, el jazz, el trip hop y la electrónica. Una buena muestra de lo que también solía pinchar semanalmente. En mi versión más calmada al menos. Luego continué contemporaneizando mi sonido hacia texturas más IDM y atmosféricas. Intercambios de golpes siempre donde creo haber transmitido decentemente a un ser travieso e inquieto como Brunetto.



¿Por qué aparcaste tu trabajo de productor?


Hace unos años decidí mudarme a Barcelona, un poco ‘cansado’ de tanta vida nocturna. La mayoría de las semanas pinchaba 3-4 veces seguidas. Esto durante 16 años sin parar prácticamente… El resto de jornadas libres (tardes y noches) las dedicaba precisamente a juguetear y componer cosas en el estudio (Submondo). Decidí cambiar el tute nocturno por el diurno. Mi intención fue siempre la de seguir vinculado a mi gran pasión, la música (y a ser posible electrónica), pero desde otra perspectiva. En 2007 surgió la posibilidad de trabajar para la distribuidora Decoder Muzique, como responsable de prensa y comunicación. Aquel trabajo fue definitivo. Trabajé intensamente para sellos como BPitch Control, Kompakt, Fuse, Hyperdub, Poker Flat… y artistas como Trentemoller, Modeselektor / Moderat, Burial, Rebotini, Claro Intelecto, etc. De allí acabé en 2010 en las oficinas de Miracle Mgmt, que también era Regular / Irregular, hasta día de hoy que como ya habréis leído tengo también mi propia agencia y colaboro en varios medios. Si lo empiezas a sumar todo, el sacrificio de horas de trabajo que conlleva… por mucho que quisiera, resulta complicado abarcarlo todo. Yo además soy más de pasar horas jugueteando con esqueletos rítmicos, tocar por encima colchones, investigar sonidos y efectos, esconder algún sampler o grabación de campo, etc. Para trabajar así necesito incluso de más tiempo. Y que éste sea distendido y sin las prisas en el culo. Lo económico también cuenta. Vivir en Barna resulta más caro que en Sevilla. Con los discos se ganaba dinero sobre todo cuando ibas a un sitio a pinchar o tocar en directo. Se vendían muy bien y era dinero en mano. Quizás no he sabido llevar muy bien todo esto de la era digital, derechos de autor, etc. Me adapté lo justo, y al hacer cuentas nada que ver. Otra cosa que me ha chocado mucho siempre es lo de componer piezas originales y luego tardar en cobrar entre 3-6 meses. De locos si uno quiere llevar un día a día sin sustos y cotizando de manera legal. En resumen: por falta de tiempo y seguridad. Sin embargo seguiré sacando cosas siempre que la ocasión se presente… y vaya, nunca se sabe, igual un día decido darle la vuelta a la tortilla.


Desde que empezaste hasta ahora, ¿cuánto ha cambiado el mercado? ¿Y tu labor en él?


Ha cambiado mucho. No ha parado de mutar tanto el mercado, como las herramientas y las formas. Cada vez a un ritmo más acelerado. Si uno no se actualiza y luego se organiza bien te comes un mojón. Y ojo, que ahora con todo lo que está pasando la cosa volverá a alterarse de manera considerable. Ni siquiera sabemos aún como. Se verá. Partido a partido que decía Simeone, y ahora decimos todos. Es importante que esos cambios nos cojan confesaos, con energía positiva y con ganas de reinventarse de nuevo. Cuando yo empecé no paraba de hacer llamadas a teléfonos, preparar paquetes con discos (mucho vinilo además), escanear recortes de prensa… con el tiempo, y repito, con todas las nuevas herramientas (muchas sociales) que han ido surgiendo, la comodidad ha crecido y las distancias han menguado. Pero también lo ha hecho la saturación. Incluso en el propio trabajo, ya que uno está casi obligado a saber y ser un todo: comunicador, redactor, traductor, diseñador, community manager, editor de video y audio, etc. Luego hay quienes sobre-explotan todos los recursos y es un error tratar a personas (prensa, promotores, etc.) como robots. Por eso es importantísimo mantener un equilibrio con todo. El Shin-chan que digo yo (el Yin Yang para otros jajaja). Y luego como en esos DJs residentes casados con clubes. Dotar a tu trabajo de una personalidad propia.



¿Qué echas en falta en tu trabajo?


Que algunos lo valoren más. Y con esto me refiero al mío, y al de tantos otros compañeros de profesión…


Gracias a tu labor has demostrado que con la música uno puede vivir, ¿qué consejo darías a todos aquellos pequeños promotores que intentan sacar su empresa adelante?


Que si de verdad creen en lo que hacen procuren no desistir nunca. Que midan los niveles de entusiasmo y los fiascos (muchos habrán). Las prisas, serán siempre malas consejeras. Ni siquiera Roma se hizo en un día. Otro asunto muy importante es que sean extremadamente curiosos, antes de lanzar nada bicheen mundo, comparen y saquen sus propias ideas y conclusiones sin necesidad de copiar nada ni a nadie.


¿Qué te hace feliz?


Una buena tableta de chocolate con mínimo 75%-80% de cacao.


¿Y qué te molesta?


La hipocresía, la prepotencia y la falta de educación. Ah, y dejarme la tableta de chocolate en verano con la calima sobre la mesita del salón, y luego se derrita… es un fastidio chuperretear el papel donde vienen.


Para concluir, ¿hacia dónde se dirige Bruno? ¿Y Brunetto?


Te puedo asegurar que los dos directos hacia el baño, porque de verdad, ¡llevo aquí un rato sentado y no puedo más!


Bruno Garca

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