Jorge Depanachi & Lisa Gingles

“No sabemos cómo se van a desarrollar ni acabar las cosas, por eso nos gusta dejarnos llevar. Mientras las disfrutemos, seguiremos así hasta el infinito”

Son dos titanes del savoir faire, dos artistas que han hecho de sus diferencias, una unidad. Jorge Depanachi y Lisa Gingles, son como un disco de vinilo. Tienes la cara A, con el sonido más profundo y misterioso, que te embriaga como un perfume, y la cara B, que es pura adrenalina y contundencia, que te consume entre pista y pista. Cada uno en su materia, Jorge con la música, y Lisa con el arte, ha conseguido lo que muy pocos: que su trabajo llegue, sin prejuicios ni modas, al corazón de mucha gente.


Se os ve una pareja muy entrañable y unida.


Lisa: Sí, llevamos 12 años juntos. Creo que hacemos un buen equipo. Tenemos mucho en común y hay mucho respecto y amor para cada uno.


Jorge: Gracias. Es curioso, porque el primer lugar en el que empecé a trabajar en Valencia, hace catorce años, fue en su bar: The Lounge. Nos hemos conocido como amigos primero y después de un tiempo empezamos a salir. Hasta que más adelante nos casamos, y aquí seguimos.

¿Por qué te haces llamar 1Fatdj?


Jorge: Es un juego. Nació de casualidad. Tenemos un amigo que se llama Jordan Mirchev que tenía una tienda de discos, 3MV y en un aniversario de Ártico (el restaurante que tuvimos juntos durante 7 años) y Monki, (la tienda de Lisa) decidimos hacer una fiesta y pinchar juntos por primera vez. Y con la tontería de 2Manydj´s, y como además los dos tenemos un poco de tripita, decidimos llamarnos 2Fatdjs. También porque la música que nos gusta tiene un sonido más pesado y contundente. Desde aquél día empezaron a llamarnos para pinchar en varios clubs. Hasta que Jordan se fue a Londres, y entonces pensé, mira, en vez de 2Fatdj, que sea 1Fatdj, y así fue.

Hay gente que me dice que me cambie el nombre por Jorge Depanachi, pero ahora me da penita cambiarlo. Le da una seriedad que no se corresponde con la realidad. Si hubiera empezado como Depanachi, sí, pero el camino que empecé a recorrer en todo esto ha sido diferente.

¿Cuándo empezaste a pinchar?


Jorge: En realidad hice mis primeros pinitos en el No Logo hace 10 años. Y luego algunos bolos en Le Club y Latex.

Lisa: Es curioso, porque la formación de ambos viene de largo. Yo estudié Bellas Artes hará unos veinte y tres años, y hasta hace poquito, nos están reconociendo mucho más; nos hacen entrevistas, Jorge empieza a pinchar más, yo tengo varias exposiciones… Estamos en un momento bastante floreciente.


Jorge: Bueno, tú sí que estás en un momento mucho más involucrada en tu campo artístico.


Lisa: Tuve durante trece años una tienda de ropa femenina que se llamaba Monki, en la calle Calatrava y tenía mi estudio arriba. He expuesto mucho en Irlanda durante años, pero en Valencia siempre era más difícil! Desde que cerré la tienda, llevo más de un año dedicándome solo al arte.


Las medidas de vuestra casa, determinará en alguna medida el formato de cada uno, ¿no?


Lisa: Totalmente de acuerdo. La casa, además, es un proyecto muy orientado a las preferencias de cada uno. Jorge tiene su propio espacio, que es como una cabina de dj y su colección musical; y yo tengo el mío, un estudio montado en el trastero en la terraza A mí me gusta mucho el formato pequeño. Como mi estudio que solo tiene 3m2! Me parece más íntimo, y va más acorde con todo lo que expreso, que es muy narrativo: historias, sueños, magia, mitología… La intimidad funciona bien porque es más secreta y misteriosa. En Irlanda somos muy de folklore, de duendecillos y hadas oscuras…

¿Cómo enfocas tus exposiciones?


Lisa: De cada exposición intento hacer una serie diferente. Una de las últimos expos era de niños con sus ositos, pero desde la perspectiva de lo que esos niños sentían por los ositos: quién se lo había regalado, qué nombres les ponían, sus aplicaciones terapéuticas… También hice una serie mitológica, de mitad humano y mitad animal, lleno de elementos místicos, como las almas humanas reencarnadas en libélulas o mariposas.


Es como el lado oscuro del ser humano. Pero es liberador. En tu caso, por ejemplo, con tu apuesta por el house y tecno, está también muy relacionado con cierto misticismo, con ese “lado oscuro del ser humano”.


Jorge: En casa suelo escuchar música mucho más tranquila y oscura que cuando pincho. Cuando pincho, quiero que la gente baile. No me gustan las sesiones en las que las que el dj está pasándoselo de puta madre y el público no.


También es verdad que en Valencia no se tiende a pinchar un techno divertido.


Jorge: Es verdad. Por eso creo que lo que le divierte a la gente en mis sesiones es el juego que hago entre lo nuevo y lo viejo, pero siempre desde un tono divertido. Sin el prejuicio de si tales o cuales temas están más o menos de moda.


Lisa: Muchas veces me encierro en el estudio porque hay temas que me distraen y quiero bailar. Y hay otras en las que entro corriendo en su habitación para saber cuál es el tema que está poniendo.


¿Qué música escuchas tú?

Lisa: Yo suelo escuchar una música completamente diferente a la que escucha Jorge cuando dibujo, ahí escucho más clásica y tranquila.


Jorge y yo tenemos el mismo gusto en música! Dentro de su estilo de música me encanta el techno y el house “Old School!


Jorge: Son los sonidos más alegres de finales de los ochenta y principios de los noventa. En las sesiones suelo tirar por esa línea musical, porque la gente conecta más rápido con esos sonidos.


¿Sueles prepararte las sesiones?


Jorge: Casi nada. Las improviso. La última vez, en la primera edición de Hi-Tech summer, antes de ponerme a pinchar, me preguntaron si tenía clara la sesión, y les contesté que “menos que nunca”. Porque el hall del UPHostel no era un club propiamente dicho. Era una fiesta que no sabes cómo es el espacio, la gente que irá, la hora… Pero al final quedó genial.

El entorno de tu trabajo, Lisa, supongo que será más amable.

Lisa: Sí, cuando dibujo, intento que mi entorno de trabajo sea bastante amable. Si escucho canciones alegres, no llego a conectar con lo que hago. Necesito canciones melancólicas. También es verdad que mi proyecto es un poco como esa música melancólica. Muy dark.y triste.

¿Es complicado mantenerse de tu trabajo?

Lisa: Es difícil. Participo en muchos mercados de arte, vendo muchas láminas y reproducciones… Pero aquí, en Valencia, es difícil, parece porque no hay mucho público que compre arte original. Aquí no hay cultura del coleccionismo. Y claro, en medio de todo esto, yo tengo que vivir de ello, tengo que vender, pero tampoco quiero vender mi alma al diablo.


Aquí hay una clase social alta, con poco criterio.


Complementando con el arte, también forme parte de anuncios publicitarios y he sido ayudante de directora de arte… Son unos extras muy divertidos, mini Jobs que te ayudan a llegar a fin de mes. Pero en la venta de arte es donde pongo todo mi empeño.

En Irlanda sí que hay una clase media que puede comprar, ¿no?

Jorge: Claro, además, la gente se interesa por lo que se hace, y preguntan cada aspecto de la obra. No lo ven como algo bonito, sin más. Allí la gente está más acostumbrada al arte, a comprar, a pensar a partir de él.


Lisa: Mi padre es artista, Graham Gingles, y desde pequeñita, me ha llevado a exposiciones y me contagio el amor por el arte.


Durante mi juventud viví en diferentes países como Irlanda, Suráfrica, Escocia y Inglaterra porque mi padrastro trabajaba como ingeniero eléctrico, y cada 2 años empezaba en una escuela diferente, con nuevos amigos. Durante mucho tiempo me acostumbré a esa vida nómada, pero en realidad necesitaba una base. Y aquí, en Valencia, la he encontrado. Aquí me siento cómoda.


Jorge: Es que aunque sea un ciudad pequeña, a la que le falte oferta cultural como Barcelona o Madrid, el clima en cambio es genial, no necesitas coche, y si lo tienes es horrible, porque te vuelves loco para aparcar. Lo tienes toda cerca. Además aquí están nuestros amigos! Cuando traspasamos el Artico, tuvimos la idea de irnos de Valencia, pero claro, a dónde nos íbamos. Se nos ocurrió ir a Berlin durante un mes. Berlín es una ciudad super interesante: los clubs, los djs, la gente, los museos y restaurantes. La manera en la que la gente sale es muy diferente a la de aquí.


Lisa: Lo raro aquí es que cuando vienen djs importantes, pareciera que a mucha gente le da igual.


Jorge: Eso pasó en Excuse Me? Club, que traían a grandes como Todd Terje, Âme… Pero esos días, iba mucha menos gente que de común. La gente prefiere al dj residente…


Lisa: Hubo no hace mucho una época de sequía de clubs, pero en los últimos años vuelve a haber mucho color y oferta electrónica. También es verdad que ahora ha salido una nueva generación de djs muy interesantes


¿Os sentís mayores al salir?


Lisa: Qué va, para nada! Tenemos nuestro grupo de amigos que piensan igual, y cada vez que salimos conocemos más gente…asi que el grupo se amplía!

Jorge: Yo ahora tengo 41 años y sigo con las misas ganas de siempre o más, No nos identificamos con esa supuesta “madurez” y con esa idea de que “ya se nos pasó nuestra época de salir”.


Tengo entendido, Lisa, que el 13 de julio inauguras una exposición en el UPHostel.


Lisa: Exacto. Creo que puede ser interesante, porque no es una galería y eso puede atraer a otro tipo de público. Así que esperemos que vaya bien.


¿Qué tienes pensado para la exposición?


Lisa: Me gustaría tematizarlo teniendo en cuenta el entorno. Me encanta el nombre de “The passenger”, porque el UPHostel está rodeado de pasajeros, de gente que viene y va, y que nunca se queda. De nómadas, en definitiva.


Jorge: Es curioso, porque cuando pinché la última vez ahí, veía cómo llegaban y se iban los trenes. La verdad es que es un entorno muy chulo. Sacar las fiestas de los clubs siempre es divertido.


Lisa: Eso es lo que está muy bien, que últimamente en Valencia se estén haciendo cosas nuevas y en sitios inusuales, como La fábrica de hielo, los eventos de Hi-Tech…


Jorge: Supongo que tendrá que ver con el cambio en el Ayuntamiento.


¿Tienes algún bolo pendiente?


Jorge: Por suerte desde la última HI-Tech, no paran de llamarme para pinchar. Se ve que ha habido mucha repercusión mediática. Pero es que paralelamente trabajo en el Tyris on tap, y aunque tenga ciertas libertades, tampoco puedo abusar.

Lisa: Todo eso a mí me alegra mucho, porque Jorge no es dj por afición, sino por vocación. Lo ama. Y lo hace por placer. Disfruta muchísimo pinchando. Y ahora, de no pinchar casi nada, a que lo llamen en tantos sitios, me alegra muchísimo.


Jorge: Aunque por otro lado tengo una lucha interna. Porque a veces prefiero pinchar menos, y asi pillar cada evento con toda la ilusión y más fresco, que si tuviera que pinchar cada semana viernes y sábado. Por eso intento espaciarlo un poquito.

El próximo será el 28 de julio en Ocio.

¿Nunca te has planteado dedicarte a esto profesionalmente?


Jorge: Nunca, porque sé que acabaría saturándome, y estoy en esto para disfrutarlo. En el futuro me gustaría producir algo. Creo que ese podría ser el siguiente paso.


Lisa, tú sí que imbricas el hobby con la profesión, ¿no?


Lisa: Sí, aunque en su momento también tuve miedo de mezclar la parte más creativa con la profesional. Intento cada día hacer algo, pero el arte no es sólo ejecución, sino también, y sobre todo, pensamiento. Por ejemplo, la idea de la próxima exposición en torno al “passenger” ha surgido hablando con vosotros. Creo que si fuerzas el pensamiento, al final no sale nada. O sale forzado. Todo sale mejor cuanto más relajado estés.


¿Hacia dónde te quieres encaminar con todo esto?


Lisa: Bueno, a mí me gustaría mejorar y tener más retos. Más exposiciones, llegar a más rincones de Europa… Intento ir despacio, pero con buena letra. Pero si no llego a la meta, tampoco pasa nada. Lo que me gusta es el camino que estoy siguiendo.


Jorge: En mi caso es lo mismo. Nunca pensé que sería dj. Una cosa me va llevando a otra. Yo me dejo llevar mientras lo disfrute. Ya veremos como acaba…


Lisa: Sí, eso es de lo más importante, de todo lo que hemos aprendido en esta ciudad. Disfrutar lo que haces. Yo ahora he vuelto al arte, que es el camino por el que empecé y que jamás llegué a pensar que volvería a retomarlo. Pero es lo que me hace feliz. Cuando Jorge me empujo a exponer en Ártico en 2009, no tenía seguridad, hasta que poco a poco fui teniendo más confianza en mí misma.

Jorge: Ahora es cuando empezamos a encontrar nuestro estilo particular y a ser reconocidos por lo que hacemos. Tanto en las exposiciones de Lisa como en mis sets, se puede reconocer nuestra marca personal.


Lisa: No sabemos cómo se van a desarrollar ni acabar las cosas, por eso nos gusta dejarnos llevar. Mientras las disfrutemos, seguiremos así hasta el infinito.

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