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CASA EN LLAMAS: PETA_DOS

  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura

El mundo entero ya suena como una mascletá


Cada año, cuando llegan las Fallas en Valencia, uno tiene la oportunidad de hacer un pequeño balance.


No exactamente del año.Ni de la vida.


Más bien del estado general de las cosas.


Las Fallas funcionan como una especie de ITV emocional.


Durante unas semanas la ciudad entra en un estado muy particular:todo empieza a petar.


Mascletás.Petardos.Tracas.


Niños tirando bombas contra contenedores con una concentración admirable.

Señores mayores caminando entre detonaciones con la calma de quien va a comprar el pan.

Durante estos días Valencia funciona como un simulador urbano de colapso.

Todo estalla.

Todo hace ruido.Todo parece a punto de desbordarse.

Y uno empieza a sospechar que quizá por eso las Fallas resultan tan familiares.

Porque el mundo, últimamente, suena bastante parecido.


Guerras retransmitidas en directo.

El ruido político permanente.

Escándalos que duran exactamente lo que tarda en aparecer el siguiente.


Un titular absurdo.

Una discusión interminable en internet.

Un acontecimiento cultural que aparece y desaparece en cuestión de días.

Pequeñas detonaciones diarias.


Vivimos en una especie de mascletá permanente, solo que distribuida en titulares.

A veces parece que el planeta entero se ha convertido en una gran falla sin comisión organizadora. Como si todo el mundo estuviera retransmitiendo su propia mascletá.

Todo el mundo hablando.

Todo el mundo opinando.

Todo el mundo explotando un poco.

Una civilización ligeramente peta_da.


Quizá por eso nos refugiamos tanto en cosas.

Películas.Series.Discos.Podcasts.


Pequeñas estructuras narrativas para no terminar de petar del todo.


A veces incluso nos convencemos de que algo nos gusta más de lo que realmente nos gusta.


No necesariamente por impostura.


Simplemente porque tranquiliza pensar que uno sigue conectado al presente.


Que uno todavía entiende lo que está pasando.


Pero después de un tiempo aparece algo bastante reconocible. El cansancio.


El cansancio también como consecuencia de intentar entender un puzzle al que cada día le añaden piezas nuevas.


Un poco como en Twin Peaks, cuando el agente Dale Cooper cree haber entendido el misterio y el misterio simplemente decide multiplicarse.


Mientras tanto la ciudad sigue explotando.


Mascletás.Petardos.Tracas.


Una coreografía continua de pequeñas detonaciones.


A veces recuerda a aquel personaje brasileño de The Simpsons que reconocía tranquilamente que todo estaba en llamas mientras seguía bailando.


Quizá no haya mucho más que añadir.


El ruido sigue.


Las explosiones también.


Y mañana, como todos los días, habrá que levantarse, comprar pan, mirar el móvil, seguir trabajando.


Aunque todo esté petando.

Aunque todo esté en llamas.

 
 
 

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